Girona

The fugitive

  • David Mérida
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La noticia reventó como una bomba en los medios: “Alemania deja a Puigdemont en libertad y no admite el delito de rebelión”

The fugitive
The fugitive

¡Madre mía, madre mía! La que se ha liado de nuevo. Cuando la derecha española ya cantaba victoria que habían cogido al “fugitivo”, al igual que en aquella vieja serie, Richard Kimble les vuelve a pegar esquinazo. Y con el esquinazo, vuelve la euforia independentista y sus elogios de lo bien que lo hacen los alemanes. Los germanos son unos fucking demócratas. A más, detrás de las decisiones de la justicia alemana, se les sumaron los belgas, que también dejan en libertad a los consellers en Bruselas, con lo cual, esta tarde le toco a los PP-osos y a Llarena recibir por todos lados.

Claro, esto choca con las dudas que días antes les asaltaba cuando difundían sospechas que el gobierno español estaban cerrando oscuros tratos con la Merkel, para intercambiar a Puigdemont por unos cuantos aviones.  O que se estaba orquestando el cambio de cromos de “te cambio la Rovira por Falciani, que esa no la tengo”. Pero, como esto es una montaña rusa de sensaciones, emociones y declaraciones de lo primera que se les venga a la cabecita, preparémonos porque aún el carrito no se ha parado. 

Lo que más miedo me da en todo esto, es que el conductor del carrito de esta montaña rusa la conduce un mono mediático enloquecido que se viste de españolista o independentista, dependiendo de qué TV mires. El cuarto poder nos está desquiciando la cabeza. Por mucho que breguemos por la independencia de los tres poderes, ¿cómo carajo hacemos para independizarnos del cuarto?, que levita sobre los tres, conjurándose en juez, fiscal, defensor, jurado, Dios y Diablo o abogado del cualquiera de los Diablos. Siendo que es, lo que simplemente es: un medio de información. 

La noticia que Puigdemont quede en libertad no es algo que pueda valorar con un sentimiento de “con” o “sin” alegría, porque el problema que tenemos en Catalunya no va de alegrías. Todas estas situaciones intento valorarlas positivamente en el sentido que van acomodando las cosas y, ojalá que en el buen camino, vayan enseñando o calibrando nuestro sistema judicial en la toma de sus decisiones, para así dejar de ir a lo bestia atropellando todo como elefante en un bazar.  

Podemos coincidir que los PP-osos no lo pueden hacer tan mal, pero para cambiarlos no hace falta escindir España, ni andar con primaveras catalanas, porque es tan simple como votar. Pero votar, tampoco significa jugar al juego del gato y el ratón escondiendo urnas y esperar inocentemente que la bestia no reaccione. O peor aún, esperando que reaccione para justificar la causa. 

Lo que voy a coincidir con los independentistas, es que en todo este entuerto no han podido encontrar mejor némesis que el que han encontrado, un gobierno que tiene una pandilla de inútiles. Porque entre la inacción de Rajoy y las burradas de sus ministros, no han podido encontrar mejor caldo de cultivo que éste para dar fuerza a sus argumentaciones. 

Claro que persistir en la causa independentista, también me deja entrever que tampoco los indepes han aprendido nada. Porque teniendo el movimiento popular, tal y como lo tuvieron, ir al choque con el estado, tal y cómo lo montaron, me van a disculpar, pero no son menos burros que los del otro lado. Y no vale apelar a que el ícono popular sea el burro justamente. Te guste o no, el estado es el que es y no dejará de ser un estado por tus cojones.

Sería interesante que como homo-sapiens que somos y visto que no sapiensamos mucho, pensemos

Los hechos tal y como se van produciendo, siendo optimista moderado, va dejando entrever que podemos tener la lejana esperanza de que el sistema va funcionando. La justicia se abstrae de la política y comienza a dar veredictos carentes de entrañas, aunque sea la alemana que es parte de esta Europa a la que pertenecemos y que debería comenzar a generar interacción. Pensemos, que si un estado decide que no es delito lo que en otro sí lo es, es solo eso. No intentemos darle más signficados que ese, porque continuar argumentando a favor de las causas particulares, la decisión tomada, sea de un lado o del otro, lo único que consigue es seguir abriendo la zanja de las diferencias. 

Hace poco, cuando Puigdemont fue arrestado en Neumünster, C’s se regocijaba en su causa saliendo al ruedo y jactándose de que por fin habían atrapado al fugitivo.  Hoy, el JxCat-iense Pujol enarbolaba la buena noticia y, dando el revés al estilo Nadal, devolvía la pelota a la otra cancha a una velocidad arrolladora, recitando “el poble de Catalunya ha vençut!”. Bueno, la mitad de momento. 

Mientras tanto, las “kellys” siguen paseando sus penas por los partidos políticos y hoy por la Moncloa, sin que nadie les de un tronco de pelotas. El barco de Proactiva Open Arms sigue anclado en Italia y sobre su gente pesa la posibilidad que los dejen a la sombra por salvar vidas. Los refugiados siguen refugiados donde pueden y no les caigan las bombas y aquí… aquí seguimos anclado en la guerra de símbolos y sentimientos y sin gobierno. Expectantes de ver a cual bando le cae la próxima bofetada de la semana. 

Si es verdad, eso que dicen, que tenemos lo que nos merecemos, no hay que escarbar mucho para entender los gobiernos que tenemos.

Paraules clau: