Girona

Teatro radical o Política histriónica

  • David Mérida
  • Actualitzat:
  • Creat:

El otro día me toco hacer unos trámites en la Generalitat y, sinceramente, qué agobiante y lamentable el pre-estado de cohibición en el que te sumergen. Ya la entrada te recibe con un bombardeo amarillo que es imposible evitar.

Lazos, lazos, lazos… y más lazos.

La verdad que, con el solo hecho de entrar, ya interiormente te sientes en falta. Comencé a buscarme encima algún indicio de simbología equivocada, un pin del PSC, algún tríptico que tuviera en mi carpeta. ¿Cuando le diga mi nombre, me relacionará con lo que escribo en el blog? (fucking ego). ¿Le hablo en catalán o en castellano? bah! da igual… yo canto a la vista, per català de soca-rel. no passare.  ¡fuaaaa! quin stress!.  

Al final, la señora que me atendió lo hizo muy amablemente, lo cual me llevó a evaluar la posibilidad que la paranoia era toda mia, o puede que me haya atendido una “unionista” y que, en esos encuentros de mirada casual, intentaba decirme: tranquil, jo sóc aquí i encara no m’han descobert. 

Mientras tanto, miraras donde miraras, en los monitores, en las paredes, en los pasillos, en el techo, lazos, lazos, lazos. Los funcionarios que se paseaban con el yellow-pin taconeaban fuerte. Los otros… intentaban no llamar la atención.

La escena, un tanto literariamente ironizada, es la que es y lo cierto es que las oficinas de la Generalitat están inundadas de decoración amarilla. ¿Es esto bueno, justo, de libre expresión? Hace unos días, el más bajito de los dirigentes socialistas, en una entrevista en TV3, reforzó y afirmó mi opinión. !NO! No es bueno, ni justo, ni de libre expresión. Es un espacio público para todos los ciudadanos, tal como se lo explicaba a la presentadora de Els matins. Y, mientras ella cargaba tintas contra el dirigente cuestionándole su desacuerdo en poner un gran lazo amarillo en el edificio de la Generalitad aludiendo que era una muestra de solidaridad para con los “presos-políticos-presos”, el dirigente socialista, con una inteligencia incisiva, al tiempo que le preguntaba ¿porqué ud. no tiene uno?, le recordaba que más allá de pensar como  pensara, tanto TV3 como cualquier institución y/o espacio público son de todos y no pueden verse inundados de expresiones partidistas, por una simple razón: el respeto entre todos en el sentido más amplio. 

En la calle, en tu vida personal, puedes vestirte y ponerte lo que te de la gana. Pero como funcionario y en dependencias públicas, debes cuidar las formas.  

Pasa que en esta vorágine histriónica en la que se ha sumergido la política catalana, los que nos han vendido la república tienen que tirar de lo histriónico para contrarestar la simple realidad que nos/les ha mostrado que  la situación es otra. Estos políticos tienen que convencer con actos vacuos lo que no han podido conseguir con hechos consistentes, atribuyéndoles a cada vacuo-acto el simil de un “ohmmm”, de aquellos que alimentan un mantra y dan sensación de radicalidad.

Y así, a través de lo histriónico, nos brindan vacuo-acto tras vacuo-acto, como la “sencilla” investidura del President, dónde el actor juraba por el poble de Catalunya. Ni rey, ni constitución, ni tonterias autonomistas. ¿Incluirá a los non-indepes este aludido “poble”? ¿Qué significa este radical juramento?, puesto que el hecho de asumir como President ya implica, por defecto, acatar la constitución y toda la normativa vigente. Hasta la existencia del rey, ya que, guste o no guste, su investidura depende de su firma. Pero, el nuevo radical presidente, insistiendo en el teatral montaje, recitaba otro “ohmmmm” para los creyentes y quiera mi vieja Pachamama que estemos muy pero que muy lejos de verlos cabecear descontroladamente. 

A través de lo histriónico también nos venden la Assemblea de Electes, la Casa de la República, “No farem autonomia sinó república” y montan escenificaciones en el Parlament donde los anticapitalistas  sentencian que ante un solo paso autonomista, ya verán lo que significa hacer oposición. Tanto que, para poner más teatralización al asunto, al otro día ya le estaban sacando literalmente la “roja” a aquel que horas atrás les prometía república. 

Y para culminar semanita, que mejor broche de oro que el último gesto de rebeldía vacua e histriónica: el nombramiento como consellers de personas imposibilitadas, pragmáticamente hablando, de poder ejercer en el nuevo gobierno. Nombrados con el solo objetivo de tentar a la bestia a que reaccione. Acción - Reacción, la tercera ley de Newton en todo su esplandor. ¿A quién sirve todo este juego? qui lo sa.

De verdad, esto se entiende menos que un soduku con números chinos y lo único que nos queda es esperar que en algún momento superemos esta teatralización y podamos dilucidar por dónde quiere realmente tirar este nuevo President. Esperar que los bloques indepes se aclaren y acuerden quién es el que tiene la batuta del bloque o de sus bloques y discernir de una buena vez quien manda, si el rebelde bávaro o el radical catalán, para así, de una vez por todas, descubrir con quien tenemos que hablar. Esperemos que la cordura imbuya al nuevo actor y a través de sus actos consiga extirpar la desagradable imagen internacional con la que ha sido retratado el elegido representante catalán, a quien han llegado a comparar con Milosevic. Triste, es poco.

Llegado a este punto, no se ni cómo terminar esta nota, ya que después de tanto histrionismo, tengo empacho de teatro y encefalograma plano de ilógica política catana, mezclada con rebeldes radicales de café,   

Por tanto, simplemente terminaré diciendo: Visca la Catalunya de todos. Aquella en la que, como inmigrante al menos, en algún momento creí y aún espero, podría y puedo pertenecer.

Paraules clau: