Girona

La República de los Simscat 4

  • David Mérida
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Y, como viene ocurriendo desde las novelas de Julio Verne, la ficción acaba superando la realidad.

La República de los SimsCat
La República de los SimsCat

Imagino la escena, una fría tarde en Waterloo, el número 34 de la avenue de l’Avocat,  el President, en un sofá de su modesta casa de 550m cuadrados, sauna, garaje para varios coches y 100m de una gran terraza que dan al jardín, elucubra. Un trago de ginebra belga en mano y concentrado en algún punto de los 1000 m2 de aquel jardín, elucubra: “I ara què?”.

A un costado, su portátil le permite navegar desenfadadamente por la red y de repente, porque Google es así, el pop-up de propaganda se lanza a su pantalla, acaparando su atención, anunciando: “Disfruta del poder de crear y controlar a personas en un mundo virtual donde no hay reglas. Expresa tu creatividad personalizando el aspecto y la personalidad de tus Sims, y constrúyeles la casa perfecta. Desarrolla las relaciones de tus Sims, asígnales profesiones y explora mundos vibrantes…”!!  La idea había nacido.

Why not?! Pourquoi pas?! Crearemos la “República Virtual Catalana”, amb dos collons!! El E-stat.

Total, así lo habían plasmado ya en su programa electoral, pero claro, creo que nadie imaginaba los alcances de tal ocurrencia, cuando hablaban de la administración, la fiscalidad, el comercio, etc etc, todo digital. Tal vez no era tan literal la propuesta, pero tras perder el round de ser investido President legítim, quizás él mismo, en un nuevo intento de responder de alguna manera a tantas promesas incumplidas, montó el E-stat al estilo de los Sims.

Y allí, entre carreteras de unos y ceros, con superautopistas montadas en una simétrica fibra a 300 Megas, los 1300 km que separan BCN de Waterloo, podrán ser surcados en un abrir y cerrar de imaginativos ojos,. Materializando… o mejor dicho, virtualizando así el disfrute del ansiado E-stat. Allí podremos ser tan guapos como queramos, ya que, como auspicia el anuncio del maravilloso mundo virtual, podremos esculpir la forma del cuerpo de nuestro Sim con su potente herramienta para “Crear un Sim” y luego darle un propósito a su vida seleccionando sus rasgos y aspiraciones. En la ciudad ideal, en el super e-coche que seleccionemos podremos ir a los virtual-shoops y con nuestros catcoins dejar fluir el dinero digital sin ningún problema.

Y por si fuera poco, con nuestros e-DNI podremos viajar de un país a otro sin pasar por incómodos ESTA para entrar al país de Mordor del “Señor de los (pelos) Amarillos” o molestas restricciones al Gondor del coreano tirabombas. Todo al alcance de “un click”

Con tan fantástica idea y de la mano de la ANC y JxCAt la cyber-obra se puso en marcha y la noticia fue difundida rápidamente por internet, las redes sociales y los medios existentes. Y así, el President, cómodamente acomodado en su sillón supo que el procés podía continuar. Y lo más importante, aquí no habría un 155 que pudiera impedir ser cyber-investido, ya que nada ni nadie lo podría parar.

El e-Presidente en el e-stat estaban en marcha. Estaban en marcha tal y como en su programa electoral (nuevamente el programa electoral) lo definía: “l’eRepública, una nació digital i intel·ligent de referència internacional”

Sinceramente, no quiero ni imaginar la desencajada cara de piedra que se les debe haber quedado a aquellos abuelos republicanos que tan ilusionadamente salieron a la calle a reclamar la república real prometida y a los que ahora les estaban vendiendo una virtual. ¿e-DNI’s? ¿e-President? ¿e-Stat? ¿cómo se e-come todo esto? Quizás para los de las nuevas generaciones, esto, más allá de desafiar las leyes de la estúpida realidad, les debe haber parecido ¡super-guay! que los de la Moncloa y la Zarzuela se revuelvan en su miserable impotencia de no poder con ellos. Pero, por más que el excitante regocijo embriague al nocivo raciocinio, esto no hay por dónde cogerlo. 

Los viejos republicanos, los del 39, aquellos que volvieron a entregar su cuerpo para que los machaquen en pos de una república real se tendrán que conformar con una virtual. Tendrán que destrozar, una vez más, aquella ilusión mundana de haber creído que, esta vez, con las sonrisas iban a destrozar al colonizador y que con sus manos alzadas estarían a nada de su estimada república. Ahora, sin comprender ni cómo, ni cuándo, tendrían que encontrar la magia para digitalizar la punta de sus dedos e intentar tocar el alma de la virtual república que la realidad no les consiguió brindar.

En el ínterin, en tanto se demanda paciencia para montar la virtual parafernalia, el e-President desde “la Casa de la República, que cuenta con ladrillos, ventanas y calefacción de la real, juega al intelectual ideólogo de aquello con lo que se topó por un descuido del verdadero. Aquel que tuvo que dar un estratégico paso al costado  y designó al discípulo que haría eco de sus pasos. Pero, como suele ocurrir, el discípulo no solo superó al maestro, sino que lo dejó detrás del firewall del 155 y se instaló heroicamente en Waterloo. Desde allí, intentará borrar la taca al histórico lugar de ser el ícono que doblegó a Napoleón para transformarlo en uno nuevo, que lo recordará como el lugar desde donde los e-republicanos vencieron al estado español.

Mientras tanto, aquellos compañeros de viaje que, por dar la cara, quedaron recluidos en Estremera, imagino se estarán preguntando, si con cada paso que el e-President da, en esta realidad virtual, no hace más que  reactivamente dar otra vuelta de llave más a la celda que los retiene, en detrimento de su libertad, en esta, su lamentable realidad real.

Paraules clau: