Girona

La paradoja catalana

  • David Mérida
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A fecha de hoy, a casi 120 días del 155, me atrevo a afirmar que la paradoja catalana pasará a ser una más de las paradigmáticas y ya famosas paradojas existentes.

Uroboros
Uroboros

Al igual que la paradoja del abuelo, aquella en la que el personaje viajaba en el tiempo para matar al abuelo, para que no conozca a su abuela y así no concibieran al padre, desencadenaba la paradoja que si no nacía el padre, no nacía tampoco el viajero, con lo cual no podría viajar en el tiempo para matar al abuelo y por lo tanto sí nacería el padre… tomen aire, de igual modo podríamos ya definir la paradoja catalana, que tras declarar la DUI el histórico 27-O, que dio lugar al nacimiento de la nueva república, que puso en marcha el 155, que diera lugar a que se detuvieran a algunos responsables políticos del hecho. Paradójicamente luego, al ir a declarar ante los jueces, los imputados argumentaron con total contundencia que la DUI fue simbólica y sin efectos jurídicos, lo que nos llevaría a inferir que la república no existía, y, por tanto, no deberíamos tener los políticos presos, y, para romper aún más todos los esquemas, cual círculo de uróboros, sale al ruedo una representante anticapitalista y a viva voz y sin tapujos, declara ante el juez que la DUI sí existió y por tanto la república, volviendo así al principio de la loca rueda paradojal catalana, que desafía  los límites de la comprensión humana. Respiremos de nuevo. 

En este escenario, estancado y vicioso, quizás la jugada sea esperar la llegada del día 155, para que aquellos que se están peleando para formar gobierno, den el paso para acabar con el 155 y concedernos así, a los ignotos ciudadanos, otro magistral símbolo de símbolos: a los 155 días hemos acabado con el 155.

Lamentablemente, mientras esto ocurre, el gobierno central continúa lanzando zarpazos, cual animal herido, viendo en qué llaga meter el dedo, a fin de tumbar algún logro más, de estos que tanto ha costado conseguir a la autonomía catalana, como lo hizo ahora, poniendo su estatal dedo en la llaga de la inmersión lingüística.  

A veces me pregunto si estos efectos colaterales no se evalúan desde “los de la república”,  es decir, aquellos que no son de “los del 155”, que visto lo visto, en esta loca guerra de la sustantivación de los actores en la que estamos, con el fin de denotar peyorativamente los buenos de los malos, me place equilibrar la balanza sustantivándolos también. Ahora, quienes son los buenos y quienes los malos, que tire la primera piedra el que se encuentre libre de pecado.

Cada día, nos desayunamos con nuevos símbolos que lucharán por la causa. Hoy ARCO es el tema a resaltar, ayer fue el rapero que pasaron a la sombra por 3 años, y antes de ayer el ingenuo chaval de Jaen que gustosamente se personificó en aquel Cristo, curiosamente redentor para aquellos que, ofendidos en su moral, pedían castigo terrenal y monetario al pobre ingenuo que peco de simple tontería juvenil. Aquella tontería que todos hemos sufrido al pasar por aquellos años de inmadurez mundana propia de la edad. Pero pecadores del siglo XXI, la herejía hay que pagarla. Eso sí, que la paguen los estúpidos tirando de algún crowfounding solidario, porque los inteligentes de cuello blanco, entran y salen de la cárcel, pagando sumas exorbitantes que quiera Dios no hayan salido de mis impuestos.

Es tan bestia el bombardeo mediático que como decían los viejos (aquellos que miraban el cielo y sabían si la semana estaría fría, lluviosa o con sol, no como hoy que si no nos lo dice el señor del tiempo, no somos capaces de entender la naturaleza) “a rio revuelto, ganancia de pescadores”. Pues los pescadores que nos rodean se visten de corrupción, una corrupción tan descarada que avergonzaría a aquellos ancestros que no tenían tantos estudios, pero sí callos de tanto trabajar. Mientras hoy, nosotros los intelectuales de este milenio (estúpida soberbia humana de considerarnos intelectuales) hemos hecho callos de la mentira y la corrupción.

Tal es el callo, que ayer, el ideólogo convergente del movimiento independentista, llegó a decir que los politicos a veces tienden a “exagerar” por cuestiones de estrategia política, pero que esto no es “engañar”. Con lo cual, toda la escenografía montada el 27-0, con gente emocionada, ilusionada y movilizada en las escaleras del Parlament, afuera y en cada plaza de este pequeño país, escuchando la declaración de “su” independencia, deberían haber sabido que era todo un postureo político. Postureo necesario de “exagerar”, dado qua la estrategia política así lo requería. Queridos conciudadanos, no os enteráis de nada. Vuestra inteligencia no da los ratios para entender a vuestros políticos.

Así, con tanta estimulación descontrolada, en este caótico escenario paradojal, sobrevivimos. Unos viviendo la república, otros la autonomía, esgrimiendo los símbolos que pesquemos, que den sustento al mundo en el que cada uno vive y esperando ilusamente a que el viajero pueda resolver la paradoja de como viajar en el tiempo para matar a su abuelo sin perecer en el intento.

Paraules clau: