Girona

"Amb les tetes grosses"

  • David Mérida
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Al final, las perlas acaban saliendo, por más que quieran justificarlo de mil maneras en pos de resaltar al buen independentista antes que al desagradable machista.

Aún más lamentable es que se haya intentado justificar el hecho esgrimiendo las filtraciones como un atentado a la intimidad. Total, siendo antes que  nada lo primero, cualquier otro “defectillo” pasa automáticamente a segundo plano a fin de proteger al buen actor del “procés”. 

Esta moral política a medias y a medida es tan cansadora que no solo deja entrever lo crudo que tenían todo, sino que ni ellos mismos, internamente, podían creer en crear un país republicano donde mínimamente se respetase a las mujeres y ni hablemos ya de su inteligencia. Respetar a aquellas que acompañaron estoicamente a los inteligentes machos alfa en el elegido camino. Para estos, una Consellera de Educación, más que tener capacidad, formación, inteligencia, estrategia, sensibilidad, empatía, justicia, etc etc etc, debe tener les “tetes grosses”, ah! y ser “resultona” como las brasileñas. Patético. 

Ahora, en este nuevo país, al parecer también se seguirán los paradigmas del viejo. Aquel que tanto critican y en el cual, un político no sólo podrá decir la gansada más grande que se le venga en gana a la desdichada cabecita o robar hasta las alfombras del despacho sin que se le mueva un pelo, sino que también ni tan solo podremos pretender a que renuncien. 

En esta política, a la que desgraciadamente nos tienen  acostumbrados, ser político más que un honor es ser parte del estrambótico estado límbico de ser aforado y encima machista. Un “Untouchable” pero no al estilo de Eliot Ness. Ser aforado y machista pasa a convertirlos en la fucking milk. “El Ciudadano” por encima del ciudadano. El que todo lo puede. 

Si esto no fuese así, cómo entender los cientos, ¿miles?, de casos y situaciones a los que nos han sometido a los normales mortales en este último tiempo. Casos y situaciones tan bestias o poco oportunas por las que estos señores del medio-huevo han sencillamente asumido o la obligada presunción de inocencia, o el derecho a la intimidad, o la excusa fácil y sin pestañear ante las cámaras, han pasado a negarlo todo o a la tibia disculpa. Esta dinámica ha machacado tanto la psiquis ciudadana colectiva que acabó sacándonos un callo emotivo en los ciudadanos comunes que ya no hay nada que nos sorprenda.

Pero esto, en la nueva república que están creando, ¡tampoco ha cambiado!

¿Qué nos están vendiendo? No tengo ni la más pálida idea. Si de un país nuevo se tratase, lo mínimo que deberíamos pretender no es pedir inútilmente la renuncia de este macho-alfa, sino inocentemente esperar, por la vergüenza incurrida y sin que se le diga nada, no que se haga un harakiri al estilo japonés en pos del honor, sino que coherentemente y por motus propio, dimitiese. 

Naif-mente, si de montar la nueva casa se tratase, es lo menos que esperaría. No cometer los mismos errores del hermano cerdito anterior que ya los cometió a todos, pasando de la casa de paja a la de ladrillos. Sino, directamente, intentar construir la de ladrillos. Pero no, la realidad es otra y al parecer la nueva república pasará por todos los estados primigenios, erróneos o no, antes de llegar al deseado y seguro hogar. Pasaremos por la casa de paja primero, expurgaremos las culpas y el machismo con el tiempo, como lo hizo cualquier otro estado a lo largo de la historia y nos tomaremos el tiempo necesario y suficiente para que estos políticos del siglo XXI justifiquen, desde su aforado machismo, su necesaria presencia e iluminen el camino hacia la Arcadia feliz. 

Al final, tantos lacitos lilas en el día de la mujer en tantas solapas machistas, lamentablemente hemos de reconocer que lo único que buscaron fue la foto. Mujeres, no os fiéis de los hombres, ¡muchos de ellos no han cambiado nada!. Aún hay muchos a los que les cuesta reconocer en la mirada directa, que el género no tiene nada que ver con la capacidad, la inteligencia, la fortaleza. Hay aún muchos para quienes el puesto de trabajo va precedido de la mirada lasciva de ver si tienes un buen par de gomas o si las nalgas están prietas. Si para ocupar la “Consellería d’Educació” esta es la premisa, imagínense que queda para lugares más comunes. 

Taxativamente: el día de la mujer no es un día. Son 365. Así como el día del niño, del anciano, del joven, del hombre, del diferente, del de otra raza. Si no nos reconocemos como iguales es muy difícil cambiarlo todo en un solo día, sólo por recordarlo. La política no se cambia a partir de que cambie el  político, sino a partir de cambiar la cabeza colectiva y decir basta ya de tanto atropello. El ciudadano es el que vota. 

Cambiar la educación, invertir en ella es el primer paso. Y cuando nos caiga la ficha que si no ponemos énfasis en ella, esto no sólo se irá al carajo sino que, seguiremos estancados en el mismo pantanal de siempre. Un pantanal en el que iluminados machistas, desde su escritorio, continuarán dictando normas estrambóticas a desdichadas secretarias, que no sólo habrán de tener las  “tetes grosses” sino que continuarán temiendo que en algún momento puede que tengan que soportar la molesta situación de los embates hormonales de su cavernario jefe.

Paraules clau: